Periodismo con mayúsculas

No soy periodista, nada más lejos, pero no creo que haga falta serlo para reconocer un trabajo periodístico mayestático.

Tampoco creo que, para recibir ese tipo de adjetivos, el trabajo en cuestión deba tratar sobre política, economía o violencia. Es más, desde mi punto de vista es todavía más complicado hacer algo especial fuera de esos cauces, que son los más demandados, los más publicitados, los más reconocidos.

Si además nos estamos refiriendo a un trabajo en castellano sobre un deporte extranjero, a un contenido de lento masticar y a la atemporalidad por delante de la inmediatez, el valor de dicho trabajo periodístico crece hasta niveles casi irreales.

Hablo de El Reverso, la sublimación del Podcast https://www.nbafanclub.es/elreverso

 

Adelanto que desde que descubrí los podcast hace varios años, soy un consumidor compulsivo de ellos: en el coche, de viaje, haciendo deporte, trabajando o hasta en la cama antes de dormir.

Podcast de deporte: el maravilloso “Hablemos de rugby” cuando se trata de diseccionar el mundo del oval. Si es ciclismo, nada como la calidad y desenfado de “el coche escoba”, como “MTBpro y Maillot Mag Podcast” o como “Ídolos de barro”, conducidos además por amigos.  Para el baloncesto también escucho desde el cachondeo macarra de Itu y Daimiel en “Colgados del Aro” hasta la actualidad de “Planeta NBA” y  de “NBA House”.

Podcast de actualidad política/social: Aquí el podcast de “Revista 5W” es referencia absoluta (y os invito además a suscribiros a su revista online si os interesa saber lo que pasa bajo el radar de la actualidad.

Podcast de ciencia: Una de mis debilidades es la ciencia, sobre todo la astronomía, y aquí tengo tres programas de cabecera: “Astrobitácora” es uno de mis podcast de cabecera pues explica el espacio de forma fabulosa. “Entiende tu mente” me ha permitido conocer mucho de la mente, la mía, explicada sin terminología científica. “Principio de Incertidumbre” es el tercero, y aunque está en un stand by desde el inicio de la pandemia, sigue siendo uno de los más queridos.

El Reverso es otra cosa, otro nivel. Dos periodistas deportivos como Gonzalo Vázquez y Andrés Monje que usan la excusa de la NBA para crear masterclass semanales de hora y pico de duración. Cada semana se acercan a la actualidad y eligen un aspecto de ésta. Puede ser un jugador en boga por su retirada o su explosión, una esquina del campo opacada por el balón o una noticia de la que tirar del hilo. Puede ser una historia que sólo toque tangencialmente a la NBA, la esquirla de una entrevista o cualquier excusa para hablar de algo que les apetecía hacerlo.

Da igual que a priori no te interese el tema, no te caiga bien ese entrenador o no tengas especial gusto por la historia del baloncesto. DA IGUAL, porque cada programa es una obra de arte. Alguno que por el título no me decían nada y lo he acabado escuchando 3-4 veces. Porque esa es otra… no hay un solo programa que no haya escuchado al menos 2 veces, ya que siempre prestas atenciones a algo que te pasó inadvertido, sea de lo que cuentan o de cómo lo cuentan. Porque en este caso el fondo se une a la forma.

A dueto, a capela, a ramalazos de conocimiento enciclopédico de lo que cuentan, Gonzalo y Andrés, Andrés y Gonzalo, tejen una historia tan magnética de cada tema que te preguntas cómo es que aún nadie ha hecho una película con ese argumento.

El tejido a veces es sedoso y cálido, como cuando hablan de las madres de los jugadores o del compromiso social de Lillard. Otras veces es denso y oscuro, como su reciente “serie negra”. En ocasiones la prenda es agobiante, como los programas que han tratado las enfermedades mentales en jugadores y entrenadores. También puede ser un tejido a medida, como con Calderón o Smart (uno frac, otro sneakers y camiseta holgada).

A veces tejen retazos (cuentos de navidad), otras incunables (rrss y nba; Antropometría del futuro; Retrato del Scout) o algún trapito desenfadado (Jason Williams, Draymond Green…). Incluso, como he apuntado previamente, alguna prenda de esas que jamás pensaste ponerte (Stern, Irving, Casey, Kuzma)

El Flow tensa y destensa la velocidad del programa casi instintivamente. Pero de instintivo no hay casi nada, porque desde tratar la mercadotecnia al juego en sí mismo, pasando por los perfiles psicológicos o el contexto, se aprecia un trabajo ingente detrás.

Y es que, si me tengo que quedar con algo, es con el proceso de información que ambos deben realizar previamente. No en la semana entre programas, porque es humanamente imposible preparar un programa así en una semana, sino lo que queda reflejado en el mismo programa: Que viven por y para el baloncesto, y que toda esa cantidad de información se debe a miles de horas leyendo, buscando, interesándose por un deporte que aman y por todo lo que lo rodea. Y lo hacen, tratando además de ser lo más ecuánimes posibles en un mundo donde opinar sa muchos más réditos que la objetividad.

 

El éxito de El Reverso es el éxito de una manera de hacer las cosas en regresión. La irrenunciable huida de la inmediatez. El deseo de realizar una tarea anteponiendo la propia tarea al resultado. Midiendo el éxito por la perfección de lo creado y no por su rédito. Muy a lo japonés: como el pulidor de espadas que tardaba un mes en terminar una o el ceramista que repetía durante años el proceso de preparar la arcilla antes de crear una sola pieza. Kanpeki.

En este mundo hiperconsumista y acelerado, en un periodismo repleto de relaciones simbióticas con los poderosos, debería haber más reversos. Gracias

Un Comentario

  • Antonio dice:

    En la senda de El Reverso, aunque no a su nivel, claro, está Era Baloncesto. Tratan la NBA de los 70 y los 80 con un nivel de detalle impresionante. Conocimiento enciclopédico transmitido de manera muy amena por dos amateurs.
    Los dos podcast de baloncesto que no hay que perderse y que se pueden reescuchar sin problemas, ya que no se quedan desfasados al no ser de actualidad.

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