Turismo, Responsabilidad Social y Eco-lógica

Es posible que esta no sea la mejor entrada con la que iniciar un blog, pues menuda bienvenida la que viene acompañada de una crítica, por muy constructiva que quiera ser. El caso es que la red está llena de blogs de este estilo (insertados en webs de turismo com la nuestra, que además de dar algo de información al posible visitante ayudan, creando contenido «relevante», a posicionar la página en la selva que es google) con lugares comunes, exaltación del bienquedar y aseptismo.

 

Y si tengo que encontrar en ello la motivación para llevar nuevamente un blog, tras 5 años de parón (http://reynodesobrarbe.blogspot.com/ aquí tenéis el archivo, antes que las 24 horas del día menguasen, o mis tareas crecesen, o ambas) dudo mucho que durase más de 3 entradas. Sin embargo creo que a través del pensamiento crítico compartido y una visión de Sobrarbe y del turismo más real y menos bucólica, algo que me motiva mucho más, podré ser constante con la dedicación que supone el blog.

 

Os escribo a tod@s, presentando este blog al tiempo que me presento yo mismo. Me llamo Jorge Ruiz de Eguilaz Solanilla, tengo 39 años y soy empresario autónomo y cabeza más visible de Rivera Turismo. Una cabeza visible sustentada en muchas personas que corrigen mis errores y permiten que año tras año sigamos podiendo ofreceros un alojamiento para vuestras vacaciones y un regalo para llevar a los amigos o familiares.

 

El medio ambiente siempre ha sido mi medio, y por eso sufro cuando veo que, tras un largo verano, Sobrarbe está un poco menos limpio, un poco menos bonito. Pero no pasa solamente tras los 3 meses de verano. Ocurre tras una Semana Santa, tras las Navidades, tras el puente de la Inmaculada, etc… Son esos periodos vacacionales, en los que Sobrarbe multiplica por mucho su población habitual (que no llega ni a 8.000 vecinos, una densidad poblacional de 3,2hab/km2 que equivale al desierto del Sahara) al ser un destino turístico cada vez más conocido y apreciado por turistas de todo el mundo, los que lentamente degradan el paisaje. Tanto da que sea el valle de Ordesa como los parkings públicos, las zonas de baño en los rios o las calles de los pueblos, todos sufren de un mismo mal: basura, suciedad, degradación.

Obviamente sería muy fácil que los habitantes de sobrarbe nos laváramos las manos y les echáramos las culpas a l@s turistas. No, esta entrada no va por ahí. Es una culpa compartida, porque en otros destinos tan o más turísticos que Sobrarbe esto apenas ocurre, al tiempo que otras zonas sufren mucho más este problema. Es una realidad que nuestro comportamiento va directamente relacionado con cómo percibimos nuestro entorno: una abrumadora mayoría de las personas que entren en una habitación limpia como los chorros del oro serán extremadamente cuidadosas mientras permanezcan dentro. Por contra, si esa habitación se encuentra desvencijada, es posible que al irnos la dejemos aún peor.

 

 

Como digo, no es algo que dependa solamente del visitante. He recorrido la mayoría de los rincones de Sobrarbe, a pata o en bici, y he visto zonas de monte por las que no ha pasado un turista ni de casualidad llenas de basura. Está claro que diferentes generaciones han tenido diferente formación y experiencia, y actúan de forma diferente en idéntico caso. Puede ser que si el visitante no se siente bien tratado en Sobrarbe (precios abusivos, mala atención al cliente, masificación de lugares concretos…) decida «vengarse» no respetanto el medio ambiente. Puede ser que los Sobrarbenses, desbordados en esas épocas tan turísticas, no hagamos el hincapié necesario en explicar al visitante lo importante que es para nosotros cuidar a la madre naturaleza. Puede ser que quien se acerca a la montaña muy de vez en cuando tiene automatizadas ciertas rutinas que realiza en la ciudad (que, con carácter general, está mucho más sucia que el monte) y ensucia sin ser consciente de ello ni de la importancia que tiene

 

Dado que quienes vivimos todo el año aquí muchas veces carecemos de la perspectiva que otorga la lejanía y la objetividad, conviene hacerse una preguntas que si os apetece y tenéis tiempo, me gustaría que respondiéseis:

 

 

  • ¿Invita Sobrarbe a ser cuidadoso cuando se descubre por primera vez? ¿Cámbia esa percepción conforme se visita más veces?
  • ¿Las personas que más interactuámos con el visitante al inicio de su estancia (oficinas de turismo y recepciones de alojamientos) hacemos lo necesario para fomentar ese respeto y cuidado? ¿Cómo podríamos inculcarlo?
  • ¿Está Sobrarbe menos cuidado hoy que hace 5 o 10 años? ¿Si es así, en qué se aprecia?
  • ¿Cuál es la razón por la que alguien deja tirada una bolsa/lata/envoltorio en medio de un bosque, o lo echa por la ventanilla del coche? ¿Haríamos lo mismo si en todo el paseo/trayecto no hubiéramos visto ningún otro residuo? ¿Se es más proclive a tirar basura en una ruta donde no hay casi nadie que en una masificada de gente y ruido?
  • ¿Es una solución pegar multas ejemplares? ¿O utilizar las redes sociales y los medios para avergonzar a quien lo hace?
  • ¿Faltan carteles que nos recuerden que no hemos de tirar basura? ¿Faltan papeleras o contenedores? ¿Funcionarían los incentivos (por cada tanto de basura que traigas de vuelta en Ordesa, una recompensa)?
  • ¿Existe diferencia en el cuidado del medio según la edad que tengas? ¿Y entre diferentes generaciones con misma edad (los veinteañeros ahora, los de hace 10 años…)

el elefante en la habitación

Seguro que hay muchas más preguntas que podríamos hacernos, seguro que muchas teorías con que divagar. Yo tengo la mía: el elefante en la habitación. Es más cómodo obviarlo. Pero cuanto menos se hable y se ponga sobre la mesa, menos visibilidad al problema y, desde luego, menos soluciones y mejorías. Tod@s tenemos que ser responsables de cuidar Sobrarbe, pero sobre todo sus habitantes, que vivimos aquí de continuo, así que es hora de predicar con el ejemplo

 

Gracias por llegar hasta aquí 🙂

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